Un verano hedonista en las costas gaditanas
Playas que obligan a reconfigurar el cerebro…, esos locales de ocio cuya velocidad de cambio es exponencial, ese viento de Levante al que debemos la conservación litoral del embudo del Estrecho; esa magia que se sirve con una sofisticación que va más allá del atún de almadraba y los tradicionales mojitos. De la costa gaditana siempre se esperan cosas así.
Además del paroxismo de energía positiva: los últimos rayos del sol desvaneciéndose en la bien llamada Costa de la Luz.